Circo se niega a morir en la orilla

Por: Edgardo Soto
Fotos: Sumisnistradas

Cuando Circo firmó su contrato con Universal Music Latino, división de México, en el año 2003, el panorama lucía prometedor.

Afiches de la banda, camisetas, el relanzamiento de su disco debut “No todo lo que es Pop es Bueno” y giras a México auguraban un gran futuro para la banda.

No obstante, llegó el 2006 y José Luis Abreu (Fofé), vocalista de Circo, anunció que el grupo no renovaré su contrato con la disquera.

Tanto nadar para morir en la orilla podría pensar algún cínico y al menos Nico, bajista del quinteto, parece haberse cansado de nadar contra la corriente, por lo que decidió abandonar el grupo, segun confirmó Fofé.

¿Será esta la primera baja de la eventual desintegración de la banda? Al momento Fofé, David, Egui y Orlando siguen en pie de lucha.

En entrevista con el veterano vocalista, este nos habló del cambio de rumbo del grupo de rock alternativo que más proyección internacional ha tenido en los últimos años.

Claro está, resulta imposible que un encuentro cercano con la maquinaria de la industria discográfica no sacuda la sensibilidad de músicos que aún piensan en la música más como arte que como producto de mercadeo.

En algunos escritos que Fofé ha publicado recientemente en su página cibernética (www.myspace.com/fofecirco), el vocalista presenta un cuadro nada halagador de lo que ha visto:

“La propuesta artística y honestamente original se comercializa para cumplir con los estándares de una radio toda igual, dirigida a un público homogéneo, fácil de controlar, amaestrado para comprar productos y desensibilizado para comprender el arte”.

“Los mercaderes del arte hacen lo necesario para asegurar una determinada cantidad de exposiciones y/o espacios preferenciales en listas de programación radial y demás medios corrompidos. En fin, que una canción no suena en la radio porque sea bonita, ni necesariamente hay que tener talento para triunfar en el negocio”.

“Frustra y mete miedo lanzarse a vivir haciendo la música incomprendida para el monopolio industrial del espectáculo. Asusta la opción de plantarse en 20 uñas para modificar (suavizar) una propuesta artística con el fin de llegar a las masas que aseguran el sustento económico del artista. Confunde llamarse artista en semejantes condiciones”.

Con la honestidad que le caracteriza, Fofé detalló las circunstancias que rodean la decisión del grupo.

Explicó que en México, la piratería de discos le ha dado un duro golpe a la industria, haciendo que gigantes corporativos como Universal se tambaleen. Ante esto, la compañía tuvo que hacer sus ajustes.

“Muchas de las personas que trabajaban con nosotros fueron trasladadas a Miami y otros lugares, por lo que ya no recibimos el mismo cariño”, explicó Fofé.

Con tan sólo una persona a cargo de los artistas de Estados Unidos y de México, y tratándose de un “producto en desarrollo”, Circo se exponía al peligro de ser “engavetado”, es decir, relegado al olvido. En ese estatus de engavetado un artista puede pasar años sin lanzar un disco o lanzarlo sin recibir ningún apoyo promocional.

Por esto, firmar con Universal México fue un arma de doble filo. Por un lado les dio la posibilidad de trabajar el mercado mexicano, una plaza rockera muy importante, pero por otro lado, limitó el empuje promocional que recibieron en el mercado de Estados Unidos y Puerto Rico.

“Acá hicieron el trabajo, se vieron los vídeos, sonamos en la radio, pero no con la misma intensidad que un artista que está firmado por la división norte-americana”, explicó el vocalista.

A este cuadro hay que añadirle el hecho de que el rock no está generando las ventas que genera el reggaetón, por lo que las disqueras han cambiado sus prioridades.

Ante esa encrucijada, vino la decisión del grupo de no renovar su contrato. Después de todo, las primeras nominaciones al Grammy Latino, la grabación de su primer disco en Miami y los primeros viajes promocionales a California y Nueva York, fueron hechos cuando eran artistas independientes.

Sin arrepentimientos

Al momento, Circo pondera la posibilidad de firmar con un sello indepen- diente pero con distribución internacional. Aun así, las giras que realizaron en México y las visitas a Argentina les abrieron puertas, dándoles contactos con promotores que muy bien podrían utilizar en el futuro, por lo que la experiencia con Universal no fue del todo negativa.

Asimismo, el veterano vocalista le aconsejó a grupos como Polbo, que recién lanza su disco debut con Universal, que aprovechen la oportunidad para abrirse puertas y establecer su nombre.

Fofé siempre se ha mantenido conectado a la escena subterránea de la cual es producto, y mencionó que bandas como Dávila 666 y Los Pepiniyoz representan la nueva sangre del rock hecho en Puerto Rico.

En otro escrito publicado en su página web, Fofé transmite la emoción de estar en un ensayo de Dávila 666, siendo testigo del momento en que hacen su música con total inocencia, sin pensar en cómo va sonar en la radio ni en estrategias de promoción y sin ejecutivos que se refieran a su disco o al grupo como un “producto”.

Por su parte, aseguró que como artistas nunca rindieron sus principios y siempre conjugaron sus ansias de conectar con el público en masa, con su ambición de experimentar musicalmente.

“Es un juego que han jugado todos los artistas que uno admira y que graban con sellos multinacionales: mantener la esencia creativa a la vez que se logra ajustar a las exigencias del mercado, porque se quiere vivir de la música”.

Probablemente el no ajustarse lo suficiente a las exigencias del mercado sea la razón por la cual Circo no ha logrado el éxito comercial definitivo.

Respeto mutuo

Aún cuando Fofé ha sido un fuerte crítico del reggaeton, reconoce en el dúo Calle 13 una propuesta interesante. El respeto mutuo (además de compartir al mismo manejador) ha hecho posible que Circo y Calle 13 se presenten juntos en varios locales y la experiencia ha sido positiva.

“Cada show ha sido muy exitoso porque Calle 13 tiene músicos y cada banda trae un público muy abierto a la música del otro. Ni nuestro público se ofende con ellos, ni el de ellos se ofende con nosotros”.

El erotismo y la sensualidad son elementos que permean en las canciones de ambos artistas, haciendo que en cada presentación el público vaya “en una onda de bellaqueria y gozadera”, explicó con su característica picardía. A lo que añade: “ese es un ejemplo de un artista que sabe jugar el juego: el reggaetón es lo que está de moda y lo puede hacer porque le queda bien, pero tiene unos elementos musicales que lo hacen alternativo”.

Finalmente, al momento, Circo se encuentra en una etapa muy temprana del proceso creativo como para adelantarnos la dirección que seguirán en su próxima grabación.

“Tengo como 18 temas escritos, que pueden cambiar en el camino, y estamos en la etapa de hablar sobre lo que queremos proyectar, qué influencias quiere traer cada uno, en qué estado de ánimo estamos, si venimos más agresivos o más de fiesta. Es como todo lo que nosotros hacemos, que nos encerramos en una cápsula y de momento sale una barbaridad”, finalizó riendo.

Edgardo Soto es un veterano reportero de la escena de rock local y autor del libro Salimos de Aquí: Biografía de Fiel a la Vega.