Sol D' Menta: Logran el disco que tanto esperábamos... CICLOS

Por: Edgardo Soto Torres

Es difícil sobreponerse a la sensación de tener que admitir que a uno le gusta un disco completo de Sol D’ Menta. Tú sabes, tienen esa pinta como de jibaritos rockeros wanabí. No es cool que a uno le guste Sol D’ Menta. El primer disco estaba bueno, aunque los tajantes cambios de ritmos lo desconcertaban a uno y uno no sabía si los hacían porque estaban tan desesperaos por pegar con los diferentes mercados musicales o porque no les importaba si pegaban o no y hacían lo que les daba la gana. Musicalmente siempre han sido un grupo respetable.

Cuando hicieron su segundo disco, ¿El Concepto?, uno se preguntó eso mismo: ¿el concepto? ¿Hay alguno? Si lo hay hazme el mapita. ¿Dónde estaban los solos de Tito? Conmovedora la canción que Jey dedicó a su fallecido padre y "Sentido Contrario" está tremendo si no fuera porque suena a predicador en la plaza de Mayagüez o a que están buscando un guiso en una campaña anti-drogas del Gobierno. "Y el intento de recrear el tema nacionalista del “Oubao-Moin” de su debut? “Cerro Maravilla” debe tener la lírica más atroz en la Historia de la Humanidad: ¿decir que Carlos Soto Arriví y Arnaldo Darío Rosado fueron al Cerro Maravilla a “tomar aire fresco”?

Por: Edgardo Soto Torres

Ahorra llegamos a “Ciclos”. Desde la primera canción sabemos que estamos en un trip de riffs poderosos y contundentes, pero lo que sorprende es la estructura de las canciones: breves y concisas con secciones y ganchos definitivos. Las letras están bien y al fin, “Castigos y Recompensas” tiene una lírica tan abierta a interpretación que aplica tanto a la visión Católica no ortodoxa de Jey, así como a la cosmovisión Re-encarnacionista de Omar. “Desde que no estás” es una sentida expresión de pérdida en la voz de Omar con líricas de Jey y un excelente arreglo de Tito. Hasta teclados tiene y no suena cheesy. Los acordes de Tito atenúan los dramáticos teclados. El solo de guitarra, parte crucial de todo power ballad respetable es comedido pero expresivo. Nada de melo dramatismo aquí. 

Una guitarra circular en 6/8 (¿ó 3/4?) desemboca en la popera “De Vuelta en Ocean Park”. Hay que tener babilla para grabar una melodía en la que el cantante diga la ra la la sin sonar charro y el desconcertante puente o lugar donde debió ir un solo de guitarra es una sección progresiva en medio del pop.

“Índigo” tiene una tendencia al misticismo esotérico del disco “Insomnio”, el cual uno puede disfrutar si cree en esas cosas. La guitarra de Tito y la batería de Che van hermanadas en un frenético despliegue de precisión y pesaera. Tito es el mejor guitarrista de rock de Puerto Rico, punto.

“Del campo en la ciudad” tiene éxito radial tatuado, con una lírica bien hippie con una vibra cercana a "El wanabí" de Tito Auger, el clásico de Fiel A La Vega.

El tradicional “cover” (aunque ellos más bien versionan algún éxito ajeno) de cada disco llena su cuota con el "Could you be loved" de Bob Marley. Tras unas estrofas U2-escas, los Soles caen en una excelente recreación del maridaje entre reggae y metal del primer disco, un clásico ya del rock boricua. La lírica de Marley le da peso al tema.

No me gusta la letra de “Should be one” y la música y melodía principal se parece demasiado a la primera canción. Omar es poseído brevemente por el espíritu de Fred Durst. Un bump en medio de un buen viaje.

“Cuarta dimensión” abre con una vibra bien “Rusty Cage” de Soundgarden, pero un cambio brusco a un ritmo que suena al Sol D’ Menta esquizofrénico del primer disco y la letra "Paulo Coehlesca" me sacan de tiempo. El coro es bueno así como el solo de guitarra.

En “Fantasma” los Soles le dan rienda suelta al espíritu burlesco del primer disco.

La canción más controversial del disco es “Muy tarde ya”. Es un tema de desamor que tiene en sus estrofas un beat similar al Reggaetón. Bueno, Che dice que es más como zoca pero el punto es que podría ser el éxito radial más grande de Sol D’ Menta. El arreglo es impecable, la guitarra sorprende, la letra tiene una sencillez que lejos de hacerla banal, crea empatía. Una canción que habla de algo que todos vivimos alguna vez.

De bono, una versión extendida de “Could you be loved?” con un arreglo diferente.

Con “Ciclos”, Sol D' Menta hace Metal con pantalones largos. Ya era hora!